Fatiga ocular debido a la realidad virtual, ¿sí o no?

¿Puede la tecnología basada en la realidad virtual favorecer a la fatiga ocular? Es la pregunta que se están haciendo numerosos psicólogos, científicos y oftalmólogos cada vez más a menudo. Se trata de un espacio que puede transportarnos a océanos, volcanes en plena erupción o incluso años atrás a numerosas guerras que hubo a través de la ciencia ficción. Pero es precisamente esta sobre exposición tecnológica lo que preocupa a los más expertos en la oftalmología. Hablamos de una serie de molestias que se presentan en el ojo ante un esfuerzo o un trabajo continuado, sin permitirle ningún descanso.

Samsung, Sony, HTC o Facebook son solo unos de los grandes que ya han optado por invertir en la tecnología basada en la realidad virtual mediante la creación de diferentes productos que rivalizan entre sí. Es cierto que una realidad virtual es eso, una realidad virtual, pero aunque el ser humano lo sabe, no deja de ser una actividad totalmente desconocida para el cerebro. Según numerosos estudios realizados por científicos de la Universidad de Stanford afirman que estas experiencias pueden llegar a provocar nauseas, mareos, vértigos, dolores de cabeza y fatiga visual provocados por el desconocimiento de nuestro cerebro.

No deja de ser una actividad que hay que controlar, como el resto de las demás. No podemos pasar 10 horas sin descanso pegados al ordenador, tampoco se recomienda el uso del teléfono móvil en una habitación a oscuras, ni siquiera leer en ordenadores o en sistemas que no estén especializados en ello. La realidad virtual, como otro de tantos, es un factor que puede llegar a provocar o a desencadenar la fatiga visual si no se controla y se modera su uso.

Se trata, por tanto, de una práctica que no tiene por qué resultar dañina ni para la salud ni para la visión, siempre que se lleva a cabo con moderación y con los descansos oportunos. Esto es lo que precisamente queremos aconsejar desde Clínicas Baviera, un uso moderado, estableciendo horarios si fuese necesario, y sobre todo, la preocupación por los más pequeños que no dejan de ser los más expuestos hoy en día a este tipo de tecnologías.


Sara Baizan Cordero




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